SENTIDO DE VIDA


 
 
La mayoría de las personas va por esta vida con un sentido claro de lo que desean lograr en la vida. Unos quieren formar una familia, tener esposo, esposa, hijos, disfrutar de ese grupo al cual dar todo su amor; para ellos no hay mayor alegría que reunirse en familia y celebrar cada acontecimiento, unidos. Otros persiguen una carrera profesional, realizarse en la ciencia, el arte, el deporte u otra actividad humana, ser plenos en un trabajo que embarga todo su ser y les proporciona gran goce; para ellos la felicidad está en el ejercicio de su profesión, en desarrollarse cada día más capacitándose y continuando estudios, profundizando sus saberes. También hay quienes buscan el éxito económico, ávidos de poseer más dinero, para lo cual se embarcan en empresas que los lleven a adquirirlo; y hacen de sus vidas un incesante esfuerzo por tener más riquezas; sin importar en la medida que lo logren, es su opción de vida. Como también hay personas cuyo motivo de vida es el poder y desean estar en lugares de liderazgo social o político; hacerlo les da sentido a sus vidas y la sociedad necesita de ellos, aunque a veces los critique. Otros sentidos de la vida tienen los religiosos, los místicos, los filósofos, o los que sufren alguna discriminación, sea por raza, credo, sexo, etc., en fin habrá tantos sentidos de vida como seres humanos pueblan el planeta.
Sin embargo hay quienes carecen de ese sentido o razón de vida, personas que por algún motivo perdieron la esperanza en este mundo o bien no logran identificarse con nada de lo que la sociedad les ofrece. Son los inadaptados, los perdidos, aquellos que se sienten solos en esta vida y sin comprender para qué están aquí. Por ellos ruego cada día, porque yo fui uno de esos que, a pesar de tenerlo todo, carecía de lo más importante: ese sentir profundo, ese saber que la vida marcha hacia alguna parte y tiene una razón superior. No podía tomar alguna de las alternativas expuestas en el párrafo anterior y si lo hacía, me parecían vanas, aún aquellas que se ajustaban a mis gustos personales. Pero siempre quedaba ese vacío, esa sin razón de la vida.
Cuando supe que había Uno que daba sentido a la existencia, Uno que está más allá de todo porque creó todas las cosas, pude abrir mi corazón a Él y decir “Tú, Dios, eres Persona” Él llenó todas mis expectativas y dio completo sentido a mi vida. Tú también puedes llenar ese vacío de tu alma con Cristo, “Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1:23)

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