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EL HUERTO DE DIOS.

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Cantan los hermanos Álvarez Quintero, en su poema “La rosa del jardinero”: Era un jardín sonriente;
era una tranquila fuente
de cristal;
era, a su borde asomada
una rosa inmaculada
de un rosal.

Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del vergel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.

A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.

Cuentan estos versos el dolor del que cultiva hermosas rosas, cuando un desconocido corta una de ellas y se la lleva para siempre. Seguramente esta es una metáfora del dolor que siente un padre o una madre, cuando su bella hija es enamorada y llevada del hogar por su novio. Pero bien podría ser símil de toda pérdida, sobre todo de aquellas virtudes irrecuperables. El poema transcurre en un jardín. La palabra “jardín” deriva del francés jardin, diminutivo del francés antiguo jart, “huerto”. Y esta última proviene del latín hortus. Así es que ambas palabras están relacionadas y comúnmente las utili…

EL VERDADERO YO

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¿Quién soy yo? Es la pregunta que se hace el hombre o la mujer, por lo general en la juventud, cuando comienza a descubrir que es una persona diferente de sus padres. Hasta ese momento siente, piensa y actúa como ellos le enseñaron, pero cuando surge esta interrogante ¿soy yo éste?, la vida se complica pero sí se vuelve muy interesante, pues se inicia en la persona una de sus más bellas aventuras, la búsqueda de su identidad. Una de las maravillas de la psicología humana es la unicidad del ser, es decir esa característica que tiene cada persona: ser distinto a todos los demás. Dios nos ha hecho a cada uno diferente, con nuestros propios dones, intereses y estilos de ser. De allí la multiplicidad de pensamientos, formas de vivir, filosofías y sentimientos, aquello que la Biblia llama “la multiforme gracia de Dios” [1] Este dilema del ser está presente desde las primeras páginas de la Escritura, porque es un problema humano. El rebelde Caín, cuando Dios le pregunta por su hermano Abel, l…

EL CAMINANTE Y SU CAMINO.

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Dice el gran poeta español Antonio Machado en uno de sus Proverbios y Cantares. Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Estos versos hablan de la imposibilidad de saber con certeza cuál será nuestro camino por esta vida. Seguimos una ruta pero ciertamente no sabemos por donde nos llevará la vida. En el poema hay un personaje, un escenario y una acción, de donde surge la reflexión lírica: el caminante, el camino y el acto de andar. Así es la vida, somos caminantes de un sendero que escogemos y que nos dirige hacia un fin cierto, no tan incierto como piensa el poeta. En los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) aparece 64 veces la palabra camino. En varias oportunidades Jesús se refiere a dos caminos o senderos que puede seguir el hombre: uno es el camino que lleva a per…