CUANDO SOMOS PERSEGUIDOS


 
 
Persecución no es solamente el abierto rechazo y la acción violenta contra nuestras personas por la fe que profesamos; también puede tener formas soterradas y de aparente inocencia. La burla hacia nuestras costumbres, formas de hablar o vestir, gustos musicales, en fin cualquier comportamiento diferente, pueden encerrar un velado rechazo hacia nuestra creencia en Cristo. Es cierto que los cristianos podemos acostumbrarnos y aún reírnos de ciertos apodos con que nos motejan los no creyentes o los que tienen otra forma de pensamiento, pero eso no suprime el rechazo. ¿Cuál debe ser nuestra actitud hacia tal comportamiento?
En primer lugar evitemos sentirnos víctimas y pensemos que es una circunstancia que Dios permite, no para aplastarnos sino para levantarnos, para hacernos más grandes como personas de fe. Ellos se burlan de nuestra creencia en Cristo porque son incapaces de percibir la grandeza del Salvador y Señor. A los cristianos nos sostiene la fe, a ellos nada les sustenta, sólo la incertidumbre y su seguridad se aferra nada más que a esta vida breve. Más bien debiéramos sentir misericordia del no creyente. ¡Bendito quien posee fe en el Dios de la vida eterna!
Si aquellos que nos denuestan, ofenden, insultan, calumnian, envían anónimos, desprecian y consideran necios, se han transformado en nuestros “enemigos”, demos gracias al Señor porque nos ha concedido tener un enemigo para amar. Oremos por ellos, perdonémosles en nuestro corazón, intentemos comprender la tragedia de su pobreza espiritual, no les despreciemos sino tengamos compasión de sus vidas. Quizás es el camino para que se vuelvan al Dios del Amor y el Perdón.
Por último consideremos estos dos Textos; uno expresado por el mismo Maestro, en relación a aquellos que le odiaban: “Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?” (San Lucas 23:31) Otro del apóstol de los gentiles, nuestro Apóstol: Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12)

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